Características generales de las tipografías en cuanto a su estilo y ubicación.

Cueva de Pichardo: En esta Cuevas se encuentra la más espectacular y la mejor conocida de las pictografías agroalfareros, situada en la ladera meridional del Cerro de Tuabaquey, a más de 80 metros de altura sobre el nivel de la base de esta elevación. Sus pictografías están ubicadas en una oquedad rocoso, a unos seis metros del suelo, en el interior del salón de entrada de la cueva que permanece en semipenumbra casi constantes. En su primer salón tiene un conjunto pictográfico compuesto por una figura geométrica formada por la unión de dos rumbos y dos triángulos y una representación antropológica de 1, 27 metros de altura; con un ancho de 1,23 metros, que tiene un gran parecido con los rostros de los ídolos correspondientes a esta cultura; y con cierto grado de estilización; ambas están dibujadas en color rojo y sus trazos son muy gruesos.
Durante el mes de enero a la caída de la tarde, la luz del sol se proyecta sobre ambas pictografías.
La posición que ocupa este conjunto y el gran tamaño de la misma que representa una figura humana, permite pensar que se trata de un sitio importante desde el punto de vista ceremonial.
Cueva del Indio: numerosas pictografías que representan figuras antropomorfas y zoomorfas en una mezcla de la abstracción con el naturalismo, así como la reproducción de una mano por impresión directa.
Se encuentran ubicadas en un salón abierto en la entrada misma de la espelunca sobre la roca de las paredes, desde una altura de menos de un metro hasta casi tres metros del suelo. También algunos se encuentran en una formación secundaria en el centro de dicho salón.
Cueva Matías: Dos murales con más de una treintena de figuras antropomorfas de diferentes épocas distribuidas en dos de las paredes de entrada de la caverna, totalmente bañadas por la luz del día. Las figuras están situadas a altura que oscilan entre uno y dos y medio metros de altura. Sólo unos muchos dibujos presentan características geométricas.
Cueva las Mercedes: Pictografía diseminadas en una galería semioscura que sirve de entrada a caverna, ubicadas a la altura de un hombre de pie. Otras en el interior, en lo más profundo la cueva a menos de un metro del suelo. Todas las pictografías presentan trazos geométricos y prima en ellos un alto grado de abstracción.
Cueva de María Teresa: Dos murales pintados, uno en la roca estructural y el otro en una especie de quilla pendiente del techo; ambos están a la altura de un hombre de pie y presentan rasgos de una elevada estilización. Se encuentra en un salón se recibe iluminación indirecta.
Cueva de los Generales: Presenta dos murales, uno frente al otro pintado directamente sobre las lisas paredes estructurales de una pequeña galería de difícil acceso, levemente iluminada por la luz solar. Las pinturas todas naturalezas; representan figuras antropomorfas y zoomorfas etapas también realizadas por una persona de pie. Uno de los murales parece describir el encuentro de los aborígenes con los conquistadores europeos. Los aborígenes están representados por figuras humanas con lanzas y colas, mientras que los colonizadores aparecen con espadas y petos, algunos a caballo y con yelmos dineros rematados en cruz. Aparecen también mujeres con niños.

